Siempre Serrat, homenaje al maestro en la Sala Clamores

Lo bueno de Madrid es que siempre hay planes diferentes que te impiden aburrirte. El pasado lunes 3 de junio fuimos a la mítica Sala Clamores a ver Siempre Serrat, un concierto homenaje al músico catalán.

Siempre Serrat, tributo al maestro

El lunes es un día muy raro para organizar un concierto. Normalmente los he visto en sábados, domingos, viernes…. Jueves si me apuras mucho. Pero un lunes no es el día más habitual. Pero para mí es el mejor día que se puede pedir, ya que Mi Cocina en Tu Casa cerramos los lunes por la tarde. Y siendo sincero, es complicado encontrar planes cuando libras el lunes por la tarde.

Cuando llegamos hubo un malentendido. Hace meses, anunciaron que la hora era a las 20:30, pero al llegar estaba cerrado y es que, al parecer, se cambió a las 21:30. Teniendo que hacer tiempo, la zona de estudiantes es abundante en cervecerías, así que no fue complicado encontrar un local para amenizar la espera.

Nos decidimos por el Ostras Pedrín. Un local por el que había pasado por delante en varias ocasiones. Con un nombre así, llama la atención a la fuerza, pero nunca llegué a entrar  hasta el pasado lunes, cuando estuvimos una hora tomando unos refrescos acompañados de unas ostras.

La Clamores, sala de reencuentros

Habiendo esperado lo suficiente, nos dirigimos a la Sala Clamores. Es una sala mítica de la noche madrileña. Ellos mismos dicen que llevan 40 años ofreciendo jazz y música en directo y no es para menos. Cuando bajas, es como transportarte en el tiempo, una sala amplia iluminada por neones. Cuando fui, mi padre me preguntó si era la Clamores que él conocía. Haciendo las cuentas, perfectamente mi padre pudo ir cuando era un veinteañero. Yendo a la barra, podía imaginar como en Regreso al Futuro a unas versiones más jóvenes de mis padres entrando por la puerta y hablando conmigo.

Mi sorpresa fue cuando entre toda la gente distinguí un hombre de pelo cano y velazqueño bigote. Me miró y me reconoció. Es Bolo, una persona muy conocida en el mundo de la cultura madrileña. Le conozco de haber organizado varios eventos culturales como exposiciones de fotografía, tertulias literarias y micros abiertos de poesía. Pero no penséis en nada oficial de Ministerios; todos los eventos los saca adelante con pasión y el apoyo de otros artistas como él en bares y galerías.

No es al único conocido que encontré en la sala. Aunque he escuchado a Serrat, tampoco es que sea un gran fan suyo, por lo que ir a un concierto homenaje no entraba en mis planes. Pero el cantante es José Voces, un antiguo compañero de universidad. No nos vemos desde hace años, salvo un encuentro espontáneo en Plaza España, un hola y adiós. Al ver en redes sociales que hacía un concierto, me apeteció ir a ver cómo lo hacía.

José ya en la universidad se pasaba el día declarando su amor a Serrat y tocando sus canciones cuando podía. Se hizo famoso en la asignatura de radio, ya que también realizaba muchas imitaciones, por eso le acabaron llamando José Voces. Tal y como le dije al acabar el espectáculo, se me hizo raro pagar por oír algo que había estado escuchando gratis durante 4 años, pero vale la pena por lo bien que lo hace.

Siempre Serrat, comienza la música

Como consejo, nunca vayáis a hablar con alguien antes de los conciertos. Bolo me insistió en pasar a saludar a José antes del show, pero teniendo amigos conciertistas, sé que están demasiado concentrados y nerviosos e interrumpir su concentración con charla no siempre es bienvenido. Por eso, preferí sentarme y esperar a que acabara para acercarme. Salió José al escenario guitarra en mano, acompañado al piano por Miguel Simancas y, tras una introducción, la música inundó la Clamores.

El concierto fue muy bonito. La verdad es que José sigue cantando con el mismo estilo y la misma voz que Joan Manuel. Recorrió sus clásicos como “Lucía”, “Niño, deja de joder con la pelota” y por supuesto, no pudo faltar “Mediterráneo”. Contó una anécdota sobre la palabrota de “Niño, deja de joder con la pelota”, cómo a los más pequeños les chocaba oír en una canción una palabra tan mal sonante. Pero sobre todo, habló de su “churumbel” y cómo esta canción ahora ha cambiado su significado para él.

Por mi parte, sentándome en la zona de asientos más atrás, se estaba muy cómodo pero demasiado lejos para apreciar el escenario, en ocasiones tapado por el resto del público. También hubo mucho jaleo por parte de varias personas que hablaban muy alto en la barra o algunas que se ponían a gritar las canciones. Entiendo que si vas al Bernabeu a ver a Taylow Swift haya ese comportamiento, pero en una sala pequeña escuchando a Serrat, creo que ese rollo que llevaban no encajaba. Por lo que oía de otras personas sentadas cerca de mí, esa gente no era la más popular de la sala.

Una vez acabado el concierto, se pidió el consabido bis y volvió a tocar “Mediterráneo” para despedir la noche. Una vez se bajó del escenario me acerqué a saludar. Le hizo ilusión que hubiera venido. Me habría gustado hablar más con José, pero siendo el artista, todo el mundo se acercaba para verle. Sin más dilación, se puso rumbo a casa, que el martes (como todos los días) Mi Cocina en tu Casa abre y el menú del día no se va a repartir sólo.

Nacho Grifol

Nacho Grifol

Mi cocina en tu casa

No te pierdas el próximo artículo que publiquemos, únete al Club Mi Cocina y estate al tanto de todo lo que pasa.

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad para obtener más información.

¿Te ha gustado?

¡Compártelo con más gente!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.