El pasado 11 y 12 de mayo los jardines del Palacio del Infante se llenaron de literatura. Tenía lugar la Feria del Libro de Boadilla, con un total de 30 casetas participantes, procedentes de nuestra localidad y también del resto de la Comunidad de Madrid.
Como además de la cocina también amamos la literatura, decidimos darnos un paseo por la Feria para conocer algunos de sus autores y librerías participantes. Esto es lo que nos han contado.

Desde la librería Zoco Boadilla tienen claro que, este año, la afluencia ha sido buena. “He notado que este año la gente está comprando más libros”, nos comentaba Alejandro, optimista. “Ya no solo aquí en la feria; fuera de ella, la gente está más lectora. Antes, con el libro electrónico, parecía que el papel se iba a acabar, pero no ha sido así. Creo que la gente está volviendo a consumir libro en papel. Creo que la gente está cansada de los hábitos electrónicos y se dan cuenta de los problemas que genera, de distractores y demás. El problema es la concentración; un libro siempre te genera más concentración en el momento presente, de lo que estás haciendo. En cambio, si tienes medios electrónicos para leer, estás pendiente del chat, etcétera.”

No lo veía así Iván, de Bimpi. “Este año se han notado menos ventas y afluencia, comparado con otros. Probablemente, porque la gente no se ha enterado”, nos ha explicado. “La promoción depende del ayuntamiento, y lo intentan. Yo, por mi parte, la promociono lo que puedo. Los autores que han estado conmigo han firmado muchos libros, y se han vendido, pero esa es la gente que ha venido, los que han venido a ver a los escritores. Faltaba gente que venga por la feria, y no que se la encuentren de golpe.”
A ambos les hemos preguntado por el objeto de esta Feria del Libro: los libros. Desde el Zoco, Iván se mostraba sorprendido de las bajas ventas de la saga de Amanda Black. “Están bastante bien, son de Juan Gómez-Jurado, pero no me los ha pedido mucha gente, aquí en feria. En tienda es distinto. Yo lo he recomendado, pero la gente no lo ha pedido mucho. Se está vendiendo mucho, en infantil, Diario de Greg, que es de hace años.”

Por su parte, Iván, de Bimpi, asegura que los libros son misteriosos. “Hay alguna sorpresa, de algún libro que pensaba que iba a funcionar mejor, y de momento, no, quizás por falta de tiempo. Los libros, de repente, un día pegan el chip para arriba… Son muy misteriosos”. Nos ha recomendado sus títulos favoritos:

“De thriller policíaco, te digo el nuevo de Javier Castillo, La grieta del silencio. Paul Auster está vendiendo muy bien, desgraciadamente, porque el hombre falleció hace 15 días. A mí me gusta mucho César Pérez Gellida, lo recomiendo, y este año tiene un premio Nadal, Bajo tierra seca (pensaba que iba a haber salido mejor en esta feria). Y si quieres thriller, también, Joël Dicker, por ejemplo.”
Ambos libreros han estado de acuerdo en dos puntos: la Feria del Libro no ha recibido toda la publicidad que hubiera necesitado. Y, como punto positivo, destacan el entorno privilegiado en el que se celebra. “Es una ubicación nueva”, nos ha explicado Alejandro. “Antes era en una glorieta del sector B. Esta situación de ahora es muy cómoda. ¡Y enseguida da la sombra!”

Tras conversar con los libreros, hemos querido saludar a algunos de los autores. Todos han estado de acuerdo, los jardines del Palacio son el lugar ideal para ubicar la Feria del Libro. Sí se mostraba crítica la escritora Teresa Hernández: “te mueres de calor dentro de las casetas. La organización nos podría haber dado unas botellas de agua”, bromeaba.
Esta autora nos ha hablado de su Trilogía de las Auras: “Trata de unas sociedades que son capaces de transferir vivencias de una persona a otra. La primera aventura ocurre en Nueva York en los años 50, la segunda ocurre durante la ocupación nazi en Francia, y la tercera aventura ocurre en la China rural del siglo XIX.”

Teresa Hernández también es autora de novelas de comedia. “Tratan de reflejar la vida de mujeres reales, pero desde un punto de vista humorístico. Con estas intento que la gente pase un momento distendido, eche unas risas y ya está.”
Por su parte, Esther Chinarro nos contaba que acaba de publicar su tercera novela. “Escribo sobre todo novela negra. Suspense, asesinatos, mentes alteradas… Luego, aparte, tengo dos antologías de relato que también tienen un poco de suspense, con realismo mágico.”

Con Esther compartía caseta Diana Colomar, con su Poemando. “Versa sobre reflexiones sobre la vida, la muerte, la naturaleza… Momentos críticos de tu vida, lo maravillosa que puede ser la vida a pesar de haber sufrido una circunstancia fatídica en algún momento. Te puede ayudar como libro de cabecera, o de consulta diaria si necesitas un incentivo para seguir viviendo, para tener alegría de vivir, para mejorar tu instinto de supervivencia. De hecho, el primer poema está dedicado a un amigo mío que falleció de metástasis, y era la alegría de la fiesta, a pesar de estar todos los días con quimio.”

Estas autoras estaban de acuerdo en destacar el buen ambiente de la Feria del Libro y la receptividad del público. “He estado muchos años en la Feria, y desde que lo empezaron a hacer en los jardines ha ido muy bien, porque la gente no solo viene por la Feria, sino por el entorno, así que hay movimiento.” “Vamos gotita a gotita”, comentaba Diana.
Cerca de ellas conocimos a Eugenia Fernández Luera. Esta escritora nos contaba que hace años fue vecina de Boadilla. Nos presentó su primer libro, La mentira vestida de domingo. “Es una novela de amor, con misterio, y la defino siempre como una novela que habla de personas. Es muy rápida, se lee muy bien, ¡y estoy deseando darle salida!”.

Eugenia compartía caseta en esta Feria del Libro con dos autoras de libros infantiles, Begoña Bueno y Susana Izquierdo, que también nos hablaron de sus obras.

“¡No hay luz! es de una chica a la que se le va la luz. Entonces se empieza a enfadar, porque se pierde un programa de radio, no puede aspirar, ni cocinar… Decide bajar a por comida, y vive en un 23… Va con un enfado tremendo, y el enfado se va contagiando a todos los del pueblo, y empiezan todos a discutir. Hasta que un niño dice algo con una sonrisa, y consigue que le hagan caso. Todo se arregla, la chica pide perdón, y se cuentan un cuento de buenas noches. El libro lo ilustra Dani Cruz, este chico es muy bueno ilustrando.”

“Los dinosaurios no montan en bicicleta es el último que he publicado, es autopublicación, y habla de la pérdida. Es un tema sensible, pero tratado con delicadeza. El nene está con el abuelo en el parque, y el abuelo le cuenta que es un dinosaurio, y le empieza a decir lo que no hacen los dinosaurios. No montan en bicicleta, no bailan… Y lo que más les gusta es cazar nubes sonrientes.
Un día, después de mucho tiempo, el abuelo ya no está, pero el nene sigue feliz, porque él sabe que el abuelo está entre esas nubes.”
Begoña y Susana coincidían en la buena afluencia de la Feria del Libro. “No hay arrebatos de mucha gente, no es como la de Madrid, pero comparada con las de municipios similares, sí que tiene afluencia”.
También tuvimos la suerte de que Luis Muñoz nos narrase su cuento de La ballena Yena. Ataviado con una nariz roja y acompañado de un peluche, nos relató un cuento para los más pequeños sobre los peligros de la contaminación en los mares.

La Feria del Libro ha sido más que firmas de autores y descuentos jugosos. Han tenido lugar actividades, sobre todo dirigidas a pequeños lectores, como el taller de marcapáginas, cuentacuentos, y hasta un taller de “Unicornias” con Ana Punset, uno de los nombres más potentes de esta edición de la Feria.

Durante nuestro paseo por la Feria del Libro sí nos llamó la atención un defecto que, tal vez en próximas ediciones, el Ayuntamiento debería subsanar: ¡las casetas no tenían nombre! Sí estaban numeradas, pero al aproximarnos, no sabíamos si encontraríamos una librería o una editorial, y mucho menos, qué clase de libros nos ofrecerían. Resultaría más cómodo para el público poder ubicar con facilidad aquello que busca o le puede interesar.
Ha sido un fin de semana agradable, diferente, y plagado de páginas por leer. En casa, nosotros ya tenemos nuestra cosecha de esta Feria del Libro, ¡y estamos contando los días para la próxima!





